El terminal SSH es la parte de SSHive que más vas a abrir. En el Mac se dibuja con xterm.js y su renderizador WebGL, el mismo motor que usa el terminal de VS Code, así que aunque un
tail -f inunde la pantalla el desplazamiento sigue siendo fluido. Cada perfil guarda el host, el puerto y el usuario, la autenticación (contraseña, clave privada o una clave cargada en el agente SSH de macOS), un comando de inicio como
cd /var/www && tmux attach, sus túneles, y además un color, etiquetas y una carpeta para que una lista larga de servidores siga siendo legible. En lugar de volver a escribirlo todo,
importa tu ~/.ssh/config desde la barra lateral.
Detrás de un bastión, la cadena de saltos de un perfil (Pro) encadena hasta 5 saltos en orden, cada uno un perfil guardado con sus propias credenciales, y SSHive abre la cadena entera por ti; la
guía del jump host lo explica paso a paso. Si la conexión se cae, SSHive se reconecta solo en la misma pestaña y recupera con ella los
túneles del perfil.
Las contraseñas y las frases de paso de las claves se cifran con una clave guardada en el Llavero de macOS y se almacenan en un archivo que solo tu cuenta de usuario puede leer; un perfil nunca las contiene en claro. La opción «Requerir Touch ID antes de descifrar contraseñas» viene desactivada. En iPhone y iPad, los mismos perfiles se abren en el
cliente SSH nativo para iOS en cuanto activas la sincronización con iCloud, una opción Pro.